lunes, 27 de noviembre de 2017

El puente del Hospital


Sí, otra obra de dudosa estética de Calatrava en Murcia: la doble peineta le da un aspecto pretencioso y tremebundo. ¿En qué cabeza cabe que para cruzar el río y pasar de un barrio a otro de la ciudad haya que entrelazar cuatro semáforos, y no dos, como sería más rápido, lógico y práctico?: en la de Santiago Calatrava. Lo curioso de este proyecto es que, en su momento, debió pasar por un equipo técnico del Ayuntamiento para su aprobación.
Cuando el diseño se antepone al uso racional de las cosas, entonces no es un buen proyecto, es una sinrazón.
De la pasarela de Vistabella (también de vacilante gracia) ya se ha dicho bastante, pero no puedo evitar la pregunta: ¿Quién puede concebir un puente con el pavimento de cristal, expuesto a las humedades del río y sus resbaladizas consecuencias, además de las innumerables roturas que se producen?: sí, el mismo. ¡Ay, Calatrava!.

En la imagen superior, para ir del P. I. Juan Manuel al Hospital, o a Santa Eulalia,  hay que cruzar cuatro semáforos, ya que las aceras van por el interior (I)  cuando, de haberlas hecho por el exterior (E), nos habría librado de semejante sinrazón.
(La alternativa al trazado A se puede hacer por el antiguo puente (B), pero te chupas igualmente cuatro semáforos. ¡Ay, Calatrava!)

domingo, 26 de noviembre de 2017

Urbanidad


La falta de respeto hacia las normas más elementales de convivencia ciudadana es, a veces, difícil de digerir. Por qué se iba a molestar en ir al contenedor de basuras quien esto hizo, si estaba esta papelera tan a mano.


Sin palabras